• Samuel Prieto Rodríguez

¿Hay espacio real para más televisión abierta?


Hemos comprobado de varias maneras que a la televisión abierta aún le quedan muchos años de vida. Los millennials la ven aunque sea como una especie de placer culposo e inconfesable, sigue siendo el único medio audiovisual realmente masivo y tecnologías como el nuevo estándar de transmisión ATSC 3.0 están a la expectativa para entrar al quite a darle aires renovados.

La televisión abierta nació, creció, pero ¿hay espacio para que se reproduzca más? En el caso mexicano la llamada tercera cadena tiene demasiado poco tiempo al aire para hacer un juicio objetivo pero la oportunidad de su primera impresión ya está rebasada y es una prueba no superada. Tras la serie con que inauguró sus transmisiones, una producción propia que no tuvo un impacto importante y otra que se subió a la ola de narcoseries desprestigiadas, el resto han sido contenidos enlatados con los que no ha logrado reclamar un lugar real en la competencia entre las televisoras nacionales.

Sus noticieros no aportan formatos ni contenidos distintos, no terminan de establecer un diferenciador y mucho menos han marcado ni remotamente la agenda pública. Su revista matutina, otra de las apuestas en que enfocó su estrategia, no se distingue de las que produce el antes llamado duopolio televisivo.

Pero no perdamos la objetividad. Una cosa es que hasta ahora no tengamos una alternativa de televisión abierta realmente fresca y otra distinta que no haya mercado para que exista. Sin embargo, el ánimo al respecto parece estar decayendo.

El 28 de noviembre, cuando el Instituto Federal de Telecomunicaciones lanzó la convocatoria para la licitación de 148 canales nuevos, festejaba que lo hacía con una lista inicial de al menos 25 posibles participantes. La sorpresa fue mucho mayor cuando 86 empresas y personas presentaron su manifestación de interés. Pero pasado el plazo para entregar los documentos y la información necesaria para continuar el trámite, la sorpresa se invirtió. La lista de interesados se redujo 72 por ciento a 24 jugadores que, cabe decir, siguen siendo bastantes y casi la misma cantidad de entusiastas del principio.

¿Quiénes son? Hasta ahora sólo el IFT lo sabe. Televisa y TV Azteca no tienen posibilidades de participar salvo en alguna plaza pequeña en donde no operen ya. En contraposición, Grupo Imagen puede licitar prácticamente en todas las plazas excepto en la Ciudad de México en donde de cualquier manera tiene desperdiciado el canal 28.1 con una programación mal producida, sin influencia ni audiencia, además de que aún no explota las posibilidades de multiprogramación de la cadena nacional que ya tiene.

Pero en el país hay más grupos de medios con potencial. ¿Qué tan exitosa terminará siendo la licitación de más TV abierta? ¿Habrá quien busque formar una cadena nacional más? ¿Se formarán cadenas regionales o tendremos muchos canales locales? ¿O será una decepción y tendremos muy pocos competidores nuevos? El juego es muy complejo, entre muchas otras razones, porque sigue siendo posible.

#Televisión

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Periodista y productor audiovisual

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