• Samuel Prieto Rodríguez

Robots periodistas


¿En serio sorprende tanto? No sé ustedes, yo conozco a muchos reporteros y redactores de medios impresos, electrónicos y digitales que bien podrían ser sustituidos por un robot de medio cachete, no muy inteligente y con un bulbo además fundido.

Ínclitos periodistas que lo escriben o dicen todo igual, sea una nota indignante o trágica que otra curiosa, abusan y mal usan todas las variables en pasado del verbo decir, no tienen la más remota idea del estilo o aunque sea de la gramática y la sintaxis, utilizan palabrejas que intentan colar como de alta intelectualidad, tienen la cultura general de un analfabeto funcional y no muestran reparo alguno en presumirlo.

La tecnología lleva años maravillándonos con sus logros. No hace mucho asumíamos que eliminaría únicamente los empleos con labores mecánicas, repetitivas y tediosas que no requieren más que alguna habilidad mínima y específica adquirida con la práctica.

Pues no. Ya hay robots periodistas. Aunque la verdad sea dicha, por ahora son buenos para suplir a esos reporteros y redactores de zona de confort que describíamos y que son, hay que admitirlo, la mayoría. Los periodistas capaces de investigar hasta el fondo, encontrar todos los ángulos y contar una historia de humanos para humanos, con estilo, riqueza de lenguaje y reflejando emociones, esos, al menos durante un buen rato más, serán necesariamente personas.

Soccerbot es la nueva estrella del newsroom de Yonhap, agencia de noticias surcoreana, para cubrir los partidos de la Premier League inglesa, bastante lejana geográficamente y de seguro no más seguida que la K League Classic local. Los creadores de ese bot esperan que se convierta muy rápido en el empleado del mes. Tiene capacidad para cubrir cada juego en tiempo real y escribir la nota, literalmente, en dos segundos.

La redacción es en tres pasos: recolección de datos, estructuración y revisión del texto. El software se programa para jerarquizar la información según el resultado del partido, los cambios, lesionados y participación de futbolistas surcoreanos. Su base de datos incluye oraciones escritas previamente por periodistas que toma como referencia para escribir como un humano.

¿Grandes habilidades? Para una máquina, sin duda. Para un reportero en persona, no tanto. Jugadas de pizarrón, seguimiento de estadísticas de rendimiento, faltas, goles, desempeño arbitral y al término de cada partido hacer las mismas preguntas que los jugadores y estrategas contestan generalmente del mismo modo según su sitio en la tabla general.

El mismo discurso aprendido. Si fuera en México, los lugares comunes son muy comunes: criticar el desempeño del director técnico, la medianía o mediocridad del juego, bueno, hasta hay verbos propios del argot como cruzazulear que ya es aceptado por la Real Academia Española.

No decimos que el periodismo deportivo o específicamente el futbolero no sea una especialización muy respetable, sólo que no sorprende tanto, con tanto periodista flojo y de lugar común, que un software pueda hacer su trabajo sin mayor problema. Como decíamos, labores en realidad mecánicas y repetitivas.

La utilización de tecnologías como esa es nueva pero no tanto. La Associated Press ya tiene algunos años utilizando su plataforma Wordsmith de información automatizada para cubrir la Minor League Baseball. En vez de mantener en la nómina un ejército de reporteros viendo todos esos partidos, ahora el programa se alimenta con datos de MLB Advanced Media como referencia para la cobertura noticiosa del beisbol de la liga menor.

Los primeros ensayos exitosos de software y robots periodistas se vieron en las salas de redacción especializadas en contenidos financieros donde la talacha es común: reportes bursátiles trimestrales; cierres de las bolsas de valores en el mundo; cotización de acciones, divisas, energéticos, materias primas, etc.

Ahí mismo en la agencia AP, los editores también utilizan Automated Insights y su plataforma Wordsmith para eso. La alimentan con datos de otros sistemas electrónicos y genera más de 3,000 notas sobre resultados financieros cada tres meses, es decir, diez veces más de las que hacían los reporteros y redactores asignados a eso, quienes además cometían más errores a la hora de escribir.

Bloomberg tiene una tecnología parecida a la que llama Bloomberg Automation Stories. Utiliza la información de las muy conocidas y apreciadas terminales que provee a sus clientes con datos en tiempo real sobre operaciones bursátiles, economía, comercio y negocios para redactar notas informativas en segundos, listas para publicarse de inmediato.

Tan es el presente y sobre todo el futuro que Bloomberg tiene en su nómina global a 2,500 periodistas y analistas pero también a 5,000 ingenieros y desarrolladores que trabajan sólo para el mantenimiento y evolución de ese sistema.

Como decíamos, queda claro, al menos por ahora, que los robots sólo son capaces de suplir las labores talacheras del trabajo noticioso pero a los periodistas de verdad, los que investigan y cuentan las historias humanas que importan y hacen la diferencia, no.

¿Al menos por ahora? Bueno, la inteligencia artificial aún tiene mucho por desarrollarse y sorprender. Nada más como un ejemplo, hace pocos meses el bot Microsoft Little Ice, conocido en China como Xiaobing, publicó su primer libro de poesía no escrito por persona alguna.

Xiaobing tiene la personalidad cibernética de una adolescente de 16 años y es tan viral que sus seguidores en Sina Weibo, la red social china equivalente a Twitter, se cuentan por millones. La tecnología del bot está programada con base en 15 millones de fragmentos de conversaciones en línea reales entre usuarios chinos de la web durante los últimos años. Sus respuestas son generadas mediante el análisis semántico de Microsoft Machine Learning que es una tecnología de aprendizaje automático y una enorme base de datos.

Los científicos e ingenieros alimentaron al bot con obras de 519 poetas chinos de los últimos 90 años y con eso logró generar 10 mil poemas en 2,760 horas que en tiempo seguido serían 3 meses y 25 días mientras que una persona, dicen, produciría todo eso en un siglo.

El libro sólo incluye una selección de 139 de esos poemas divididos en 10 capítulos, cada uno resaltando una emoción humana como la soledad, la expectación o la alegría. El software es capaz de aprender mediante palabras escritas, dichas y hasta recursos visuales. “Cada vez que ve una imagen, el programa se inspira y crea poemas modernos”, dice Dong Huan, productor principal del libro.

Por supuesto, varios poetas han dicho que una máquina no puede reemplazar a un humano en ese campo porque no tiene el “espíritu” necesario. La respuesta del líder del proyecto es que el bot “puede estar retrasado en algunos aspectos, igual que cualquier poeta sin experiencia. Algunos poemas pueden incluso sonar repetitivos pero queremos presentar a los lectores obras escritas ciento por ciento por robots”.

Como parte del experimento, también se han publicado poemas de Xiaobing en foros de internet y redes sociales bajo 27 nombres de usuario distintos. Muy pocas personas han detectado que fueron escritos por un robot.

¿Qué hizo esta tecnología? Básicamente utilizar la información con la que fue alimentada y las técnicas y métricas propias de la poesía. ¿Esto la descalifica? Es difícil de responder. Al final del día es también la manera en que aprendemos los seres humanos para evolucionar después con la experiencia esos talentos y habilidades.

A este paso, el que un bot gane un Nobel de literatura o economía no sería algo muy lejano. ¿Susto o reto?

#Periodismo

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Periodista y productor audiovisual

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