• Samuel Prieto Rodríguez

TV Azteca y Televisa, las siguientes jugadas


Cuando la palabra crisis se convirtió en una constante en la televisión por las dramáticas bajas en ventas y audiencia, las dos empresas más importantes del país se plantearon estrategias. Cada una tenía claro que renovarse o morir había dejado de ser un lugar común para convertirse en una realidad ineludible.

A fuerza de experimentos, ajustes, ensayo y error, fueron dando forma a sus apuestas. Los talk shows llenos de escándalo y morbo quedaron fuera, los reality shows debieron pasar por rediseños rigurosos, las telenovelas dejaron de ser una simple y muchas veces burda reedición continua de la Cenicienta, redujeron su duración a 100 capítulos o menos, salieron del aire figuras caducas como Chabelo o Joaquín López-Dóriga, y así.

Cada compañía tomó una ruta distinta. TV Azteca eligió el camino de concentrarse en la televisión abierta y en la producción y coproducción de contenidos para distribuirlos en las plataformas que deseen adquirirlos, aunque sean de sus competidoras. Televisa, por el contrario, apostó a tener participación en todos los segmentos: TV abierta, de paga, servicios de video online, y buscó convertirse en un universo multiplataforma.

Los resultados de cada estratega son visibles en la salud financiera de cada uno de los competidores. Por supuesto, no es una cuestión de blanco y negro. Ni el ganador ni el perdedor se van limpios de golpes fuertes. La diferencia es el cálculo del riesgo que se toma a cada paso y el manejo de las situaciones que van presentándose.

Televisa continúa en un tortuoso esfuerzo por recuperarse del fiasco de la reinvención del canal de Las Estrellas que echó a andar el 22 agosto de 2016, cuando pretendió quitarle hasta su naturaleza de canal de televisión, y los tropiezos subsecuentes en su idea de convertirse en un universo multiplataforma pasando por el fracaso financiero y de mercado de Blim.

TV Azteca, en cambio, mostró una capacidad mayor para mover sus piezas cuando la reinvención de Azteca 7, lanzada el 17 de octubre también de 2016, no cuajó. De toda la barra de programas que estrenó en esa ocasión sólo sobrevivieron dos, Cocineros Mexicanos y Enamorándonos, que pasaron la prueba de la resistencia y el rating así que fueron a dar a la parrilla de Azteca Trece.

Esa capacidad de corrección le permitió incluso crear nuevos canales. Reforzó el ADN del canal 40 y lo lanzó como la primera opción de naturaleza informativa con cobertura nacional de la misma forma que a+, un canal de programación generalista que cubre todo el país pero es capaz de transmitir producciones locales en cada uno de los estados. Diversificación para atender las necesidades de cada mercado pero sin perder el foco de la estrategia: contenidos y televisión abierta.

Hasta ahí el contexto. ¿Qué sigue? El final de octubre e inicio de noviembre están revelando las siguientes jugadas y, curiosamente, todo indica que esta vez las estrategias ya no serán tan distintas.

TV Azteca anunció la llegada a sus filas de Alberto Ciurana, ejecutivo muy conocedor de las áreas de programación y contenidos en televisión, para hacerse cargo de esas tareas. ¿De dónde lo sacaron? De la experiencia. En 1986 ocupaba esa responsabilidad en la entonces Spanish International Network (SIN) que al año siguiente se convirtió en Univision.

Para 1988 ya estaba en Televisa como vicepresidente de programación, todavía bajo el mando de ‘El Tigre’, Emilio Azcárraga Milmo. En 2012, luego de que el equipo del heredero, Azcárraga Jean, se consolidó a la cabeza del consorcio, regresó a Univision como presidente de programación y contenidos, posición desde la que operó naturalmente la estrategia considerando que la gran mayoría de las producciones que transmite la cadena estadounidense son hechas por la mexicana. De ahí, se separó al inicio de 2016.

¿Cartucho quemado? La experiencia y el colmillo son muy importantes. En Televisa le tocaron varias transiciones: de la comodidad de ser la única opción en el mercado a la creación de TV Azteca y después al cambio generacional. Los fracasos de Televisa en los años recientes no pasaron por su responsabilidad sino por la de sus sucesores y ahora, en TV Azteca, está llegando justo a su área de expertise que es también el centro de la estrategia para la empresa: los contenidos y la televisión abierta. Tiene bastante lógica, ¿no?

Son apuestas. Volver a unir los canales 7 y 13 bajo un mismo paraguas es la ruta, luego de que la creación de Estudio Trece con Mauricio Majul al frente y Estudio Siete dirigido por Rodrigo Fernández, cumplió su cometido. Además, en este negocio de la creación de contenidos cada vez más ambiciosos ahora también hay que considerar que TV Azteca tiene una nueva hermana de clase mundial, Dopamine, con Fidela Navarro a la cabeza, que es la encargada de las nuevas y grandes producciones multinacionales en las que un presupuesto enfocado sólo al mercado mexicano no se justificaría.

Es decir, sí, cambios, pero enfocados en el refuerzo de una estrategia muy clara.

En el caso de Televisa, por el contrario, las señales de cambio de ruta son lo que predomina. Del intento de universo multiplataforma, ahora lo que plantea es la posible división del grupo separando a las subsidiarias del negocio principal. “Quizá en el futuro haya un escenario en el que no todo se mantendrá debajo del mismo paraguas porque no hace sentido o porque generará más valor para los accionistas”, dijo Alfonso de Angoitia, uno de los dos nuevos copresidentes ejecutivos, en el conference call el 27 de octubre a propósito del reporte trimestral.

Un análisis bastante amplio y serio del periodista especializado Nicolás Lucas en El Economista, se pregunta si llegó la hora de separar a Izzi Telecom y Sky de Televisa. Su razonamiento parte de la idea de que telecomunicaciones y contenidos de televisión son negocios absolutamente distintos y preocuparse por cómo va a afectar la operación de uno en el otro es el primer sinsentido.

Izzi y las cableras están enfocadas en la comercialización de triple play y les ha ido bien, de acuerdo con el reporte financiero del tercer cuarto del año.

En el caso de Sky, desde el reporte anterior se develó que está buscando la manera se seguir también ese camino. Alexandre Penna, el director general, había dicho que continúan buscando el poder ofrecer servicios de telefonía e internet mediante la infraestructura de Telmex, por lo que están presionando al Instituto Federal de Telecomunicaciones para que avance en la desagregación del bucle local.

Lo interesante es que, hasta este punto, Televisa apantalla más en telecomunicaciones que en televisión. Sus canales de señal abierta siguen sin ser negocio a pesar de estrategias, ajustes y muchos, muchos recortes.

Azcárraga dijo en una entrevista que otorgó al periódico El Universal que uno de sus enfoques como presidente del consejo de administración será la expansión internacional que incluye estudiar si aprovecha el permiso que la Federal Communications Commission otorgó desde enero para que Televisa pueda adquirir hasta el 49 por ciento de Univision.

“Zapatero a tus zapatos”, “el que mucho abarca poco aprieta” y varios otros dichos de la filosofía popular aplican. Televisa ha ido buscando la manera de enfocarse, al igual que TV Azteca, en producir contenidos que generen valor.

La competencia está tomando nuevas formas y bríos.

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Periodista y productor audiovisual

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