• Samuel Prieto Rodríguez

Internet, el campo de batalla en la guerra sucia de las campañas políticas


Para que la contienda electoral por la Presidencia de la República se convierta en una guerra bastante sucia, ni siquiera necesitamos a las malévolas mentes rusas señaladas por algunos columnistas. Los mexicanos nos bastamos solos.

La batalla se acentúa con mucha fuerza a partir del momento en que los partidos y coaliciones inician sus procesos para elegir candidatos, sigue durante toda la campaña hasta que hay un ganador y más allá, mientras se desarrolla todo el inevitable conflicto postelectoral.

Así que los electores que deseen emitir un voto bien informado tendrán que nadar en un mar de mucha basura en el esfuerzo por diseccionar discursos, declaraciones y otros contenidos hasta encontrar la información que realmente les importa sobre las propuestas de cada aspirante presidencial para conducir al país, si es que en realidad tienen alguna.

Los medios tradicionales están atrapados en limitaciones legales intransigentes. La ley establece que el Instituto Nacional Electoral administre los tiempos oficiales de radio y televisión para atosigarnos de propaganda política durante todo el día, todos los días mientras hay campañas.

Como un respiro, la reforma reciente a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión otorgó a los medios mayor libertad para realizar sus coberturas noticiosas mediante un esquema de autorregulación por medio de sus códigos de ética, lo que alivia en buena medida la rigidez a la que estaban sometidos y también da a los televidentes y radioescuchas más posibilidades de contrastar posiciones políticas y análisis periodísticos. De eso se trata la competencia, ¿no?

En el caso de internet, el caos. Por un lado, lo que el filósofo Umberto Eco denominó “i social network e le legioni di imbecilli” (las redes sociales y las legiones de imbéciles) dispuestas a vomitar cualquier cantidad de estupideces en forma de noticias falsas, rumores, acusaciones, señalamientos, juicios y demás afirmaciones dolosas, sesgadas, falsas o sin fundamento alguno que hacen mucho ruido y para cuando se desmienten, si es que se logra del todo, ya surtieron el efecto que buscaban de cualquier manera.

Pero ese no es el único riesgo y tampoco el más peligroso. Todos sabemos que en las redes también operan legiones de profesionales muy especializados y hábiles en llamados a la acción y en crear el caos al estilo del Chapulín Colorado, con movimientos fríamente calculados. Aquí mismo, en El Despacho del Productor, hemos estudiado a fondo sus técnicas más utilizadas: bots, gifts, memes y fake news: las armas de la guerra sucia en internet.

Las estrategias se especializan cada vez más con portales diseñados para difundir propaganda en forma de información o ejércitos de bots capaces de convertir cualquier tema en tendencia y agitar a la tuitiza y a la feisbuquiza. El mejor ejemplo es la manera tan eficiente con que las sectas Holk y 100tifik movilizaron a miles en enero de 2017 con el hashtag #SaqueaUnWalmart, aprovechando el malestar general por el gasolinazo. La psicosis que crearon fue de tal magnitud que 20 mil comercios cerraron nada más en la capital mexicana y muchas personas se encerraron en sus casas desde temprano en un par de noches por temor a rumores de disturbios demasiado violentos.

Es toda una industria millonaria y altamente especializada con sus exponentes muy destacados. Uno de ellos es Sergio José Gutiérrez, un estratega mexicano de mucho renombre aquí y en el extranjero. Entre sus trabajos recientes está la táctica digital de la campaña de Alfredo del Mazo Maza, hoy gobernador del Estado de México, y la de Hillary Clinton en Estados Unidos, enfocada al voto latino.

Su agencia Espora se especializa justamente en estrategias digitales para crear engagement y lo ha hecho para más de 50 gobernadores, presidentes y legisladores en México, Estados Unidos, América del Sur y Francia. Hace poco, Gutiérrez fue galardonado en la entrega de los Victory Awards de The Washington Academy of Political Arts and Sciences.

"La importancia de las redes sociales en una elección es definitiva. Internet no gana las elecciones pero los usuarios definen cada elección hoy por hoy en todo nuestro continente. El 60 por ciento de las personas que votan en México se informan y son persuadidas por las redes sociales", afirma el especialista.

¿Y sí? Exploremos números. De acuerdo con el Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2017, al finalizar el año anterior ya había 70 millones de usuarios y el crecimiento es a pasos agigantados.

Considerando que de acuerdo con el Inegi el país tiene 123.7 millones de habitantes, los internautas ya son una mayoría marcada.

Por supuesto, muchos de ellos carecen de una conexión eficiente ya sea por la calidad o el precio del servicio y las limitaciones del dispositivo con que se conectan. Aun así la web ocupa, por mucho, la mayor parte del tiempo de quienes tienen acceso.

Por cierto, el 64 por ciento de los usuarios son mayores de edad y utilizan la red para muchas cosas entre trabajo y entretenimiento, pero hablando de cuestiones que tienen que ver con la democracia estos son los lugares donde buscan y la información que les interesa de acuerdo con una encuesta incluida en el estudio.

Así que sí, el cálculo del especialista Sergio José Gutiérrez sobre que el 60 por ciento de los votantes en México se informan y son persuadidos por las redes sociales tiene bastante sentido.

“Las campañas deben nacer del corazón, no de la razón, sin emitir spots de televisión ni de radio, sin realizar encuestas, ni producir materiales promocionales”, dijo en la Cumbre Mundial de Comunicación Política de 2015, en Santo Domingo, República Dominicana, otro especialista en estos asuntos, Guillermo Rentería, el creativo que dirigió la campaña para gobernador de Jaime Rodríguez ‘El Bronco’. “Sólo se trata de ser irreverentes, de cuestionar los modelos tradicionales de campañas, de hablar de frente a la sociedad. Eso nos dio la victoria en Nuevo León”.

Rentería contó que su referencia fue la manera como Barack Obama había explotado las redes durante su campaña presidencial en Estados Unidos para ponerse de moda. El resto fue un muy bajo presupuesto comparado con el de una estrategia tradicional y explotar 2 cosas: la personalidad de ‘El Bronco’ y el hartazgo de la gente.

El especialista devela cómo se utilizan ciertas herramientas. Las fake news desempeñan un papel de confirmación de la intención de voto del elector, sólo lo “encienden” y lo llevan a “votar con el estómago contra sus enemigos”. En cambio, los bots son una fuente de confusión y dudas: “Pegan como si fueran reales. Claro que son influencias, como dice el lema popular, ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’”, explica.

Las armas de confusión y desinformación masiva están ahí, listas para unirse a las estrategias de cada uno de los partidos y sus candidatos. Una guerra en que la primera víctima siempre es la muy costosa e idealizada pero necesaria democracia.

#Internet #Marketing #Periodismo

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Periodista y productor audiovisual

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