• Samuel Prieto Rodríguez

Megafusiones de medios en Estados Unidos, batalla de estrategias políticas


Disney está por consolidarse como uno de los conglomerados de medios más grandes del planeta. La casa de Mickey Mouse y Fox estarían en la carrera por cerrar negociaciones antes de las festividades navideñas, en una transacción que se calcula en 60 mil millones de dólares por los que se incluye la productora cinematográfica 21st Century Fox, Fox 21 Television Studios, redes estadounidenses de cable incluyendo FX y Nat Geo, negocios internacionales como Star India de rápido crecimiento, los activos latinoamericanos de Fox y su participación de 39 por ciento en la emisora ​​satelital británica Sky.

Rupert Murdoch, el dueño actual de todo eso, se quedaría con la cadena de televisión Fox, Fox Sports y Fox News al igual que con News Corp, la compañía que publica periódicos de mucha influencia como el Wall Street Journal y el New York Post en Estados Unidos además de The Times, Sunday Times y The Sun en el Reino Unido y un conjunto de periódicos australianos. El manejo lo compartiría con su hijo Lachlan mientras que su otro vástago, James, se separaría del clan familiar para convertirse en vicepresidente de Disney o emprender negocios propios.

Con esos movimientos, el reacomodo tendría bastante lógica. Murdoch regresaría a centrarse en su primera pasión, las noticias, conservando su influencia en las altas esferas políticas estadounidenses. Disney por su parte, junto con otras de sus adquisiciones como Lucas Film y Marvel, se haría de muchos más contenidos estratégicos y exclusivos para sus siguientes proyectos de negocio como el sistema OTT de video on demand con el que hará competencia a Netflix a partir de 2019.

Pero aun así quedan dudas. Quienes conocen a Rupert Murdoch apostarían siempre a que escogería la trascendencia y la grandeza antes que el dinero, lo cual también habría significado que algo de lo último que elegiría es fraccionar y empequeñecer su imperio. La explicación de este quiebre en la historia sería que de cualquier manera la parte de entretenimiento del conglomerado Fox habría estado condenada a ser rebasada apabullantemente en un futuro no muy lejano.

Como para poner un ejemplo que apoye esta afirmación, decíamos, la compra por parte de Disney tendría un monto por ahí de los 60 mil millones de dólares mientras que Apple, gigante que también está volteando la vista hacia el negocio de los contenidos, tiene 268 mil millones en caja listos para hacer lo que guste con ellos.

Y eso no es todo. Con 60 mil millones de dólares en su bolsillo, Murdoch no necesariamente se quedaría quieto disfrutando de su fortuna sino, seguramente, estaría puesto a salir de compras más enfocadas a un perfil noticioso lo que, entre otras cosas, también contribuiría a que su dominio en la opinión pública internacional y estadounidense creciera tanto que eclipsara a competidores que además son muy incómodos y molestos para su amigo, el presidente Donald Trump, como CNN.

Tan es así, que la interpretación más extendida sobre la razón por la que Trump, su administración y el organismo antimonopolios buscan evitar de todas las maneras posibles que el gigante de las telecomunicaciones AT&T logre comprar al gigante de medios Time Warner por 85 mil millones de dólares es que CNN pasaría a ser de su propiedad y, con su alcance mundial, podría poner los contenidos de esa cadena de noticias en niveles de cobertura y audiencia inigualables.

La jugada más reciente del Departamento de Justicia fue bloquear temporalmente la compra mediante una demanda argumentando que tal concentración abriría el paso a prácticas monopólicas que inhibirían el desarrollo del mercado.

“AT&T / DirecTV obstaculizaría a sus rivales obligándolos a pagar cientos de millones de dólares más al año por los canales de Time Warner y usaría su mayor poder para frenar la transición de la industria de video a modelos nuevos de distribución que proporcionan más opciones para los consumidores. La fusión propuesta resulta en menos ofertas innovadoras y facturas más altas para las familias estadounidenses. Por estas razones y las que se exponen a continuación, los Estados Unidos de América presentan este documento civil como medida para evitar que AT&T adquiera Time Warner en una transacción cuyo efecto ‘puede disminuir la competencia sustancialmente’ en violación de la Sección 7 de la Ley Clayton, 15 U.S.C. § 18”, afirma el texto introductorio de la demanda.

El juicio comenzará hasta marzo de 2018, lo que está en sintonía con el primer objetivo que es extender el tiempo y complicar tanto la compra de Time Warner que AT&T desista de realizarla.

Las que están en proceso o suspensión, no son las primeras operaciones de compra entre gigantes de telecomunicaciones y medios. La primera se concretó en 2009 cuando la mayor cablera de Estados Unidos, Comcast, compró NBC-Universal durante la administración Obama, criticada también por Donald Trump quien acusa frecuentemente a NBC de ser una generadora de Fake News que, por supuesto, son incómodas para su gobierno.

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Periodista y productor audiovisual

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