• Samuel Prieto Rodríguez

Confianza electoral. Rusia es el diablo y Facebook un ángel


“Las operaciones cibernéticas continuarán contra Estados Unidos y nuestros aliados, usando las elecciones como una oportunidad para atentar contra la democracia”, dijo Dan Coats, director de Inteligencia Nacional, durante una audiencia en el Senado.

“Como mínimo, esperamos que Rusia siga usando propaganda, las redes sociales, cuentas personales falsas y otras formas de influencia para tratar de exacerbar las fisuras sociales y políticas en Estados Unidos”, dijo el martes 13 de febrero como una especie de presagio de mala fortuna.

Con la cercanía geográfica y la temporada electoral, esa alerta entre detectivesca y paranoica tiene rebote en México. Durante una visita reciente a este país, el secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, dijo el viernes 2 de febrero: “Nosotros sabemos que Rusia tiene tentáculos en diferentes elecciones en todo el mundo, por lo que nos han compartido nuestros colegas canadienses y mi asesoría a México sería que preste atención a lo que está pasando”.

Un poco más de un mes antes, el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, general H. R. McMaster, también había advertido de una posible intervención rusa en la elección presidencial mexicana. “Con Rusia estamos crecientemente preocupados por estas campañas sofisticadas de subversión, desinformación y propaganda. El uso de herramientas cibernéticas para hacerlo”, dijo en una conferencia de la fundación Jamestown el 15 de diciembre.

“Dentro de Europa esto lo hemos visto más recientemente con el referendo de independencia de Cataluña en España, por ejemplo, y de hecho ya se han visto señales en la campaña presidencial mexicana”, afirmó más específicamente.

¿Cuáles señales? No queda tan claro. Analistas y columnistas varios han puesto en tinta y click sus preocupaciones aunque el consejero electoral Marco Baños ha dicho que se habla de dos posibles acciones, pero ambas están descartadas: por un lado, un ataque informático el día de la jornada, y por otro, el apoyo a los mensajes propagandísticos de un candidato. “No tenemos, te lo digo con toda honestidad, ninguna evidencia de que ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República esté recibiendo un apoyo de esta naturaleza”.

El dedo índice de quienes prefieren la trama de locura, intriga y delirio de grandeza rusa apunta a Andrés Manuel López Obrador quien se lo toma como un chiste.

De paso por el Puerto de Veracruz, hizo un video con una buena dosis de sarcasmo: “estoy también aprovechando el tiempo esperando que emerja el submarino ruso, que surda, dirían en mi pueblo, porque me trae el oro de Moscú, ya ven que el vocero de Peña y de Meade habló de que están metidos los del gobierno ruso, ya soy Andrés Manuelovich, ahora ya vivo del oro de Moscú”.

Con respecto a un ataque informático a los sistemas electorales del INE, el consejero Baños dice que hay tres filtros para resguardar la información del PREP y del conteo oficial de la elección. El primero es que se tiene contratada la red encriptada más importante de Telmex, el segundo son los servicios de una empresa que realiza monitoreos permanentes de los sistemas del instituto en prevención de intrusiones y el tercero, un acuerdo con el Instituto Politécnico Nacional para establecer mecanismos de reacción en caso de hackeo.

Bueno, al menos hasta ahora el demonio parece estar controlado. ¿Y Facebook? Esa es una herramienta ideal para la difusión de noticias falsas. Incluso la investigación estadounidense sobre Rusia presume que los organismos de propaganda, inteligencia y espionaje del Kremlin pudieron haberlas insertado en esa red social y viralizado mediante bots. Pero a esa empresa, por cierto y paradójicamente de origen norteamericano, la buscó el propio Instituto Nacional Electoral.

¿Es necesario? Marco Levario, director de la revista de análisis de medios Etcétera, dice que El 70 por ciento de la información real y falsa se difunde por medio de plataformas como Google, Twitter y Facebook, y ahí es en donde se informa un porcentaje similar de los jóvenes en México. Dado que un 40 por ciento de los votantes tiene entre 18 y 38 años y su participación será decisiva en estas elecciones, un acuerdo así resulta muy relevante.

Lo que hay que tener claro, apunta Levario, es que Facebook no es un generador de contenidos sino que éstos son determinados por los usuarios, quienes pueden compartir información falsa o verdadera. En cuanto al INE, su función es organizar procesos electorales y procurar que éstos se lleven a cabo bajo los principios de legalidad, equidad y transparencia.

Dicho eso, la idea central del acuerdo entre ambos es que el organismo electoral genere información verificada con respecto a los comicios y que la red social la ponga en línea para contrarrestar así las fake news que puedan difundirse por esa vía.

Pero, en serio ¿sirve de algo? La información que el INE emita es particularmente sobre la manera en que se lleva a cabo el proceso y la gran mayoría de las noticias falsas son en realidad parte de la guerra sucia entre los candidatos. Queda claro que el árbitro se vería muy parcial, por decir lo menos, aclarando públicamente las afirmaciones equívocas sobre un aspirante u otro.

El periódico El Universal generalizó otras inquietudes en una nota que publicó el martes 13 de febrero, desde el punto de vista de que el acuerdo tiene bastantes puntos cuestionables empezando porque su contenido no es de dominio público.

Vayamos primero a una fuente oficial. De acuerdo con el consejero electoral Enrique Andrade, Facebook va a colocar, como decíamos, información sobre las elecciones, ubicación de casillas y resultados electorales en la sección de noticias de las cuentas de los mexicanos, pero no puede alertar al INE de las fake news por lo que es necesario contratar una empresa adicional que realice esa labor.

La experiencia también está dándose en Italia, donde Facebook echó a andar una estrategia a propósito de las elecciones parlamentarias del 4 de marzo en que contrató a un equipo independiente de 'inspectores de hechos' para que busquen y desenmascaren noticias falsas en su red, de acuerdo con una nota de The Washington Post.

Otra opción es utilizar software especializado con los algoritmos adecuados para realizar esa tarea. Pero más allá de emplear inteligencia artificial o humana, como cuestionábamos en la entrada anterior de El Despacho del Productor, ¿según qué criterios se considera si una publicación contiene fake news? El diablo está en los detalles y en la mayoría de los casos la línea no está tan definida, más aún cuando hasta el marco legal está lleno de lagunas e inconsistencias que abren la puerta a muchas triquiñuelas.

Lo que sí asienta el acuerdo mexicano con Facebook es que su personal tenga una oficina dentro del INE y acceso a la información. ¿Qué tanto? ¿Al Programa de Resultados Electorales Preliminares y al conteo oficial de los votos que es información pública o también a otra sensible como el padrón que contiene los datos personales de cada ciudadano mexicano con capacidad para votar?

La esencia del acuerdo en sí es buena y suena bienintencionada. El problema, como siempre, es confianza. Y más cuando los términos específicos del convenio no son de dominio público.

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