• Samuel Prieto Rodríguez

Facebook, lo duro y lo tupido


Maniobras y maniobras para recuperar la confianza y evitar la desbandada de usuarios. Facebook ha perdido ya unos 100 mil millones de dólares, prácticamente el valor total de Netflix, por ejemplo. Lo que la red social está haciendo es bajarle de blanquillos a su rompope y cuidar que no haya otra indigestión, pero en el proceso puede estar ocasionándose una buena recaída.

En el podcast de Ezra Klein, el fundador y editor general del portal Vox, Mark Zuckerberg habló de los tres tipos principales de fake news que tiene identificados y cómo piensa lidiar con ellos.

El primero son los spammers a quienes neutraliza mejorando sus sistemas de detección y haciendo que esos contenidos se muestren cada vez menos lo que reduce el valor económico que buscan hasta que desisten de esa estrategia.

El segundo son las granjas de bots a las que identifica directamente con Rusia y los señalamientos de su interferencia en las democracias occidentales. “Nunca lo resuelves del todo, pero fortaleces tus defensas. No lo están haciendo por dinero. Pero lo haces cada vez más difícil. Te deshaces de las cuentas falsas y las herramientas que tienen para hacer eso. No podemos hacer todo esto solos, por lo que tratamos de trabajar con los gobiernos locales en todas partes, que tienen más herramientas para castigarlos y más información sobre lo que está sucediendo en su país para que puedan decirnos en qué concentrarnos. Y creo que estamos progresando mucho también”, comenta Zuckerberg.

En su propio perfil de Facebook, anunció con bombo y platillo la eliminación de más de 270 cuentas de una organización rusa conocida como Agencia de Investigación de Internet (IRA, siglas en inglés) y detalló el trabajo que ha realizado con gobiernos como el francés, el alemán y el estadounidense para detectar muchas más.

El tercero son las noticias falsas de los medios reales que, dice el dueño de la red social con más usuarios en el planeta, presentan el mayor desafío “porque creo que hay problemas bastante grandes de libertad de expresión. La gente dice cosas que pueden estar equivocadas pero, como si lo dijeran en serio, piensan que están diciendo su verdad y ¿realmente quieres cerrarlas por hacer eso?”.

Algunos críticos sostienen que sí vale la pena eliminar perfiles que postean expresándose de forma dañina o tóxica y que no ser más proactiva en ello es una de las razones por las que Facebook terminó en la crisis que la agobia.

“Intentamos diseñar algoritmos que simplemente tracen un mapa de lo que las personas realmente nos dicen que es significativo para ellos”, dice Zuckerberg, es decir, cada usuario irá diciéndole con sus visitas y clicks a la red social cuáles son los sitios en que confía para que sean esos los que le muestre principalmente. Una solución que abre otras interrogantes. ¿Qué tanto estará una persona a salvo de las fake news y qué tanto aislada de otras opciones valiosas de contenido? ¿Qué tanto esa medida terminaría siendo un mecanismo para dar más juego a los perfiles de grandes periódicos y medios nativos que a los blogs especializados y medios alternativos?

El escritor y periodista Matt Taibbi dice en un artículo reciente para la revista Rolling Stone que “no deberíamos pedirle a Facebook que solucione el problema. Deberíamos arreglar Facebook. Es nuestra desgracia colectiva que esta supercorporación, quizás la más tonta de la historia, un sitio de conexión que se ha convertido en una bóveda de video internacional y en un megavillano de vigilancia orwelliana, nos ha arrastrado a todos al borde mismo del capitalismo tecnológico moderno”.

Y es que ninguna de las soluciones contra las fake news que plantea Mark Zuckerberg se enfoca en el problema que quedó al descubierto cuando The New York Times, The Guardian y Channel 4 News expusieron cómo el despacho Cambridge Analytica utilizó los datos privados de 50 millones de usuarios de la red social en Estados Unidos para conocerlos tan a detalle que pudiera influir su voto en favor del candidato presidencial republicano. Despacho que, por cierto, no es ruso sino inglés con capital estadounidense.

De acuerdo con un reportaje de Bloomberg, la campaña presidencial de Donald Trump se ha jactado a menudo de que hizo un mejor uso de las herramientas de publicidad de Facebook que la campaña de Hillary Clinton. Un informe interno de la red social, publicado días después de las elecciones, muestra que los científicos de datos de la compañía están de acuerdo.

"Ambas campañas gastaron mucho en Facebook entre junio y noviembre de 2016", escribe el autor del documento interno, citando ingresos de 44 millones de dólares recibidos del republicano y 28 millones de la demócrata durante ese periodo. Además “las campañas de FB de Trump fueron más complejas que las de Clinton y mejoró la capacidad de Facebook para optimizar los resultados".

Una medida que sí tomó la red social que tiene que ver con la forma en que Cambridge Analytica obtuvo tanta información, la dio a conocer en un comunicado el 28 de marzo: “Queremos que los anunciantes sepan que cerraremos las Categorías de socios. Este producto permite a los proveedores de datos de terceros ofrecer su orientación directamente en Facebook. Si bien esta es una práctica común en la industria, creemos que este paso, que finalizará en los próximos seis meses, ayudará a mejorar la privacidad de las personas en Facebook”.

Las empresas que formaban parte de las categorías de socios agregaban datos sobre el comportamiento de los usuarios fuera de la red como sus hábitos de compra, información sobre sus propiedades y cualquier otra útil para que los anunciantes hagan una focalización precisa. Cuando los clientes pagaban por usar esa opción, Facebook transfería una parte del dinero a la empresa que hubiera recopilado los datos.

Algo que sí está quedando mucho más claro es todo lo que puede saber una red social sobre una persona, lo muy poco que hemos tomado eso en serio y la posición tan vulnerable en que puede ponernos.

¿Le quedan ganas de seguir abriendo sesiones de sitios y apps con su cuenta de Facebook dejándoles el paso libre a su información privada? Revoque esas autorizaciones a menos que gocen de su confianza a toda prueba. Lea los términos y condiciones. Revise los avisos de privacidad. La recomendación no está de más: no le cuente ni confíe a las redes más de lo que le contaría al taxista o al desconocido de junto en una fila o sala de espera.

#Internet #Periodismo #Fenómenosmediáticos #Facebook

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Periodista y productor audiovisual

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