• Samuel Prieto Rodríguez

Libertad de prensa, contagiada



Este año todo es distinto. Los cumpleaños, las conmemoraciones y hasta la manera como trabajamos, compramos o nos relacionamos.

En Vietnam, Kentucky Fried Chicken tiene un comercial que muestra con un jingle alegre y mucha actitud los protocolos que siguen sus repartidores para que cada feliz consumidor de pollo frito reciba su pedido sin peligro alguno de contagio.

En México, AT&T inició su campaña hacia la celebración del 10 de mayo considerando que en esta ocasión el abrazo tendrá que sustituirse por una llamada telefónica y la convivencia familiar será por videoconferencia dado que visitar a mamá, y más si es una adulta mayor, puede ser muy irresponsable. “Cuidándonos todos en casa, hoy más que nunca todos sentimos lo que es ser mamá. Llámala más, escríbele más, celébrala más”.


¿Cuántas de estas alteraciones a nuestra antigua normalidad terminarán quedándose en nuestra nueva normalidad?

Por ahora, mientras se despeja la incógnita, una de las celebraciones alteradas en su forma es la del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, instituida por la ONU en 1993.

La agencia italiana Inter Press Service (IPS) informa:

“Los medios de comunicación en todo el mundo enfrentan crisis en múltiples frentes, exacerbada por la pandemia de Covid 19. Reporteros sin Fronteras publicó su Índice Mundial de Libertad de Prensa 2020 el 21 de abril, señalando que el Coronavirus está siendo utilizado por gobiernos autoritarios para implementar medidas de ‘doctrina de choque’ que serían imposibles en tiempos normales”.

"El índice muestra una ‘correlación clara entre la supresión de la libertad de los medios en respuesta a la pandemia de coronavirus y la clasificación de un país en el índice’. De los 180 países y territorios que registra, Irán, en el lugar 173, censuró ampliamente sus brotes de coronavirus. Irak, en el 162, castigó a Reuters por un artículo que cuestionaba las cifras oficiales de la pandemia. Hungría, clasificada 89, acaba de aprobar una Ley de Coronavirus coercitiva”.

“La pandemia ha expuesto los riesgos a largo plazo de suprimir la libertad de prensa. A medida que la cifra de muertos aumenta en medio de una crisis económica de proporciones sin precedentes, la promoción de informes transparentes es una necesidad global. Sin embargo, varios países están señalados por actuar demasiado tarde para advertir al mundo sobre el momento y el alcance de la amenaza”.

“El Índice Mundial de la Libertad de Prensa ilustra la opresión de periodistas de norte a sur y una pandemia por derecho propio parece haberla fomentado. En Myanmar, el editor de Voz de Myanmar fue arrestado recientemente y acusado de terrorismo por entrevistar a un representante del ejército de Arakan, un grupo rebelde que lucha por la autonomía regional. Incluso el presidente de la democracia más poderosa del mundo ha descrito a la prensa como ‘el enemigo del pueblo’”.

“En última instancia, la libertad de prensa solo puede garantizarse mediante un esfuerzo global coordinado, la conciencia pública y un enfoque en las ventajas a largo plazo de un mundo más crítico”.

“El Día Mundial de la Libertad de Prensa de este año tiene como objetivo hacer precisamente eso, bajo el lema ‘Periodismo sin miedo ni favor’. Hace un llamamiento a la conciencia sobre cuestiones específicas sobre la seguridad de los periodistas, su independencia de la influencia política o comercial, y la igualdad de género en todos los aspectos de los medios de comunicación”.

“En palabras de Albert Camus, ‘...sin libertad, la prensa nunca será más que mala’”.


En México, la libertad de prensa está bajo muchas amenazas graves. Es el país más peligroso en el planeta para ejercer el periodismo. Estudios de la organización Artículo 19 documentan que en este país se agrede a un periodista cada 17 horas y el 99 por ciento de esos casos quedan impunes. Además, por lo menos 132 informadores han sido asesinados en los 20 años y un tercio que van del siglo.

Hablando de Covid-19, el gobierno ha tenido desaguisados directos con al menos dos periódicos y una televisora por su cobertura del tema, adicionalmente a la confrontación que el presidente de México ha mantenido con los medios que cuestionan sus políticas y decisiones desde el inicio de la administración actual.

El 22 de abril, Carlos Pozos, uno de los patiños de la comunicación de cuarta... transformación, fue quien le dio pie: “yo quisiera preguntarle si es viable o procedente el que los lunes el vocero Jesús Ramírez o usted pudiéramos también tener el pulso de las noticias para conocer qué noticias son falsas o qué noticias son verdaderas, tanto en la prensa escrita, tanto en la radio y la televisión”.

López Obrador no accedió a la bajeza de Pozos, pero fiel a su costumbre de señalar, etiquetar y polarizar arremetió contra Reforma, El Universal, TV Azteca, Televisa, Excélsior y Milenio, en ese orden. También dio una palmadita en el hombro a La Jornada, al Unomásuno de antaño y a Proceso, semanario al que en otras ocasiones ha tachado de sensacionalista según su ánimo o conveniencia.


Las tentaciones de autoritarismo y censura seducen al poder, incluso cuando no se tiene en el nivel más alto. No falta el legislador de militancia y afinidad recalcitrante que busca quedar bien con el jefe político. En esta ocasión es el diputado morenista Armando Contreras Castillo, quien propuso una iniciativa para agregar un artículo a la ley que regula a la radio y la televisión.


¿Qué no se supone que eso es justamente lo que hacen los medios profesionales? Cuestionar un conteo oficial de contagios o mostrar historias de médicos que denuncian una falta criminal de insumos necesarios para lidiar con el virus con la seguridad mínima aunque el gobierno diga lo contrario, es obligación de los medios. ¿Quién decidiría qué es verdad y qué no? Esa iniciativa tiene un fondo muy mañoso.

Para el Día Mundial de la Libertad de Prensa de este 2020 la UNESCO lanza una campaña titulada Facts (Hechos).

“La pandemia que se extiende por todo el mundo también representa un desafío para la prensa, cuya lucha contra la desinformación y los bulos ya venía de antes. Hoy, gran parte de la ciudadanía esta confinada y necesita más que nunca comprender qué es lo que sucede a su alrededor. Por eso es fundamental que en estos momentos las noticias estén respaldadas por una información veraz. La desinformación se propaga casi tan rápidamente como el virus en sí y los periodistas son quienes están en primera línea para que no haya una distorsión de la verdad. De ahí que sea tan necesaria una información veraz. Hechos y datos para evitar que se contagie el miedo mediante noticias falsas que pueden producir pánico. Porque es esencial una prensa libre, necesitamos más que nunca que nos apoyes en el Día Mundial de la Libertad de Prensa”.






La libertad de prensa no tiene mucho que celebrar. Sí mucho que conmemorar y más retos que plantearse.

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Periodista y productor audiovisual

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