• Samuel Prieto Rodríguez

Ni una menos



La primera plana del diario La Prensa admitió el exceso. Fue uno de los medios que publicaron morbosa e insensiblemente las perturbadoras imágenes del feminicidio de Ingrid Escamilla, desollada por su victimario, quien para variar había sido su pareja sentimental.


“La Prensa hace periodismo y está abierta a la discusión. Acepta equivocaciones y sabe escuchar. Es tradición y seguirá demostrando que el oficio del periodista de nota roja también aporta a esta sociedad que sigue negando que la violencia y los riesgos son parte de la realidad de los que andamos a pie todos los días por estas peligrosas calles que nadie quiere pisar”.


“Hemos modificado lenguajes y ajustado coberturas de acuerdo a los lineamientos legales. Entendemos hoy que no ha sido suficiente, y hemos entrado a un proceso de revisión más profunda. En eso estamos. Habremos de acercarnos a actores sociales que nos aporten ideas y que validen cada decisión que tomemos”.


“El compromiso de informar queda intacto. Nos debemos a nuestros lectores y seguiremos avanzando”.



“¡Queremos más que una carta, más que una justificación!”, exigían los colectivos de mujeres que salieron a protestar y llevaron su reclamo a las instalaciones del periódico. “No permitan que salgan de aquí y publiquen nuestra muerte como circo, nuestro cuerpo no es espectáculo, Ingrid quiere justicia, todas queremos justicia”, decían.


Los ánimos se exacerbaron y pasó lo esperable, dadas las experiencias recientes. Un grupo de encapuchadas en medio de la indignación, hicieron destrozos e incluso incendiaron los vehículos de distribución estacionados afuera del periódico. Esta vez, la autoridad sí intervino y lanzó gases para dispersar la manifestación.



También hay que apuntar que el compromiso publicado del diario La Prensa no viene únicamente de una introspección y una reflexión profunda. La Secretaría de Gobernación advirtió que “investigará a medios de comunicación que difundieron imágenes del feminicidio de Ingrid Escamilla”.


El comunicado, por supuesto, deja claro por dónde hay que empezar: “Se exhorta a todas las autoridades federales, estatales y municipales del país, en especial a las que tienen a su cargo los temas de seguridad pública y de procuración de justicia, para que tomen las medidas de protección a la cadena de custodia que ordena el Código Nacional de Procedimientos Penales, a fin de que nunca más se vuelvan a filtrar ilegalmente imágenes de las víctimas en este tipo de hechos, especialmente en los casos de feminicidio, y que se apliquen las debidas sanciones a los servidores públicos que resulten responsables”.


La advertencia sobre la severidad no deja lugar a dudas: “La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia faculta a la Secretaría de Gobernación para vigilar y promover directrices para que los medios de comunicación favorezcan la erradicación de todos los tipos de violencia, y se fortalezca la dignidad y el respeto de las mujeres, así como sancionar a los medios de comunicación que no cumplan con ello”.


“Adicional a los procedimientos iniciados por la secretaría, se hace un llamado a los medios de comunicación convencionales y digitales, así como a las directivas de las plataformas de redes sociales, para que eviten difundir imágenes de hechos vinculados con feminicidios o de algún otro crimen en los que se haga apología del delito, que impliquen revictimización o que se lucre exhibiendo la imagen de una víctima. La libertad de expresión y de acceso a la información tiene límites, y uno de ellos es vulnerar la dignidad y la integridad de las víctimas, especialmente de violencia de género”.


Mientras, en el ámbito local, el Congreso de la Ciudad de México recibió durante la tarde del viernes 14 de febrero una iniciativa de la fiscal general, Ernestina Godoy, para castigar filtraciones de información e imágenes que lesionen la dignidad de la víctima, incluso con cárcel.



¿Encarcelar periodistas? Mal asunto y muy delicado. Más tarde, la aclaración: esta iniciativa está más enfocada a evitar que sean los funcionarios públicos quienes hagan o permitan esas filtraciones, dijeron.


¿Y la actitud política de la autoridad? ¿Está en sintonía? Al salir de un evento con legisladores, un reportero abordó a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, y le pidió un mensaje para las mujeres que estaban marchando en ese momento. La respuesta que obtuvo: “ahorita no”. Más cuestionamientos, más negativas de respuesta.



En el gobierno federal, el resultado no fue mejor. Durante la conferencia de prensa ‘mañanera’ en el Palacio Nacional, Verónica Villalvazo, mejor conocida como Frida Guerrera, periodista y activista con años de lucha incluso al lado del ahora presidente de México, lo cuestionó. El mandatario no ocultó su molestia, evadió dar respuestas específicas echando en un mismo saco el tema de los feminicidios junto con el resto de los crímenes que ocurren cotidianamente en el país, y se negó a tomar en voz y presencia propia el diálogo con las manifestantes.



La respuesta más clara que ofreció fue su decálogo sobre el tema, que es básicamente un compendio de frases de lugar común que no describen ni trazan una política pública definida, mientras 2019 registró 6 mil feminicidios en el país, el mayor número de la historia.



Encarrerados los cuestionamientos en el tema, no faltó el ya clásico patero presidencial que salió al quite para salvar al gran tlatoani de la situación. Esta vez fue el reportero de un medio tan desconocido que tiene apenas algo más de dos centenas de seguidores en Twitter: “Cambiando de tema un poquito, presidente. Carlos Domínguez, de Nación 14. Es que creo que usted ya habló suficiente del tema. Vamos a cambiar, por favor...”


El medio tuvo que emitir más tarde un comunicado disculpándose por la actitud de su representante.



No fue la primera ocasión en que el presidente de México ha demostrado su desdén por el tema de la violencia contra las mujeres y los feminicidios. Apenas el 10 de febrero se molestó con la prensa porque en vez de centrarse en el tema del sorteo de la Lotería Nacional a propósito del avión presidencial, las preguntas para el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien había acudido para entregar el cheque que financiaría el premio, tuvieron que ver más bien con el delito de feminicidio.


LÓPEZ OBRADOR: Esto pues ya nos sirve, si son dos mil millones de pesos, pues para pagar los premios del avión presidencial y lo que obtengamos de la venta de los cachitos, de los boletos de la lotería, nos va a alcanzar sin ningún problema para destinar 2 mil 500 millones de pesos a la compra de equipos médicos. Esto es justicia. Entonces, la verdad, ofrezco disculpas por decir, sí es importante lo del feminicidio, o sea, pero ya estoy viendo cómo esa va a ser la nota, el feminicidio. Y no, porque fue una manipulación…

PERIODISTA: La información salió de…

LÓPEZ OBRADOR: Sí, haya salido de quien haya salido, pero le dieron vuelo, porque todo lo que tiene que ver con lo que hacemos, digo, si no existiera, si no tuviésemos esta posibilidad, estas mañaneras, nos tendrían arrinconados, como era antes, era una especie de chantaje. ‘No me das dinero, aguántate, ahí te vamos’. No estoy inventando nada, no estoy hablando al tanteo, lo padecí durante décadas, no existíamos.



La protesta de mujeres el 14 de febrero afuera del Palacio Nacional sí logró que una comisión entrara para ser recibida. Pero, en efecto, no por el presidente, ni por algún miembro del gabinete, es más, ni siquiera por la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres sino por su directora de comunicación, Leticia Ramírez.


Al salir, la comisión informó con un altavoz: “estamos ante un acto más de simulación por parte del Gobierno”. La funcionaria les había dicho que no tenía atribuciones ni facultad para hacer nada más allá de escucharlas.



Seis mil mexicanas que fueron víctimas de asesinato en un año, por su condición de mujeres. Otros miles o millones que sufren cotidianamente la violencia de sus parejas; el acoso y el abuso de sus colegas, jefes y extraños; la discriminación de burócratas, autoridades, prestadores de servicios y muchos sujetos más.


El activismo en las redes es amplio. El colectivo Brujas del Mar anunció mediante Twitter movilizaciones feministas en México exigiendo justicia por Ingrid y por todas las víctimas de feminicidio en el país, entre el 12 y el 15 de febrero en Aguascalientes, Ciudad de México, Ciudad Juárez, Ciudad Victoria, Ecatepec, Guadalajara, Monterrey, Nezahualcóyotl, Puebla, Querétaro, Tampico, Tijuana, Toluca, Torreón, Veracruz y Xalapa. Los hashtags #EstadoFeminicida #AhoritaNo y muchos otros, marcan el pulso.


El arte también tiene algo que decir. Ilustradoras feministas compartieron dibujos en memoria de Ingrid Escamilla, mediante sus redes sociales.


Daniela Ladancé.



Flavia Z. Drago.



Giovanna Tommasi.



Isabel Mora.



Karla Dueñas.



María Lumbreras.



María Magaña.



Paulina Magos.



Randomerita.



Sofía Tello Moscarella.



Sofía Weidner.



Yasmin Islas.



¿Qué nos está pasando? ¿Cuándo terminaremos como sociedad de erradicar la discriminación, el acoso, el abuso, la violencia hacia las mujeres y el feminicidio? Hay mucho que hacer en todos los frentes. Quitar esa indolencia de las autoridades y hacer conciencia desde los medios, es urgente.

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Periodista y productor audiovisual

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