• Samuel Prieto Rodríguez

Periodismo mexicano, riesgo extremo



El periodismo mexicano lleva lo que va del siglo bajo mucho riesgo, pero en este año la situación se ha puesto todavía más crítica. Apenas mes y medio y ya han sido asesinados cinco informadores. El presidente del país dedica mucho más tiempo, ferocidad y estridencia a atacar periodistas que al crimen organizado, con el que mantiene más bien las dos enérgicas políticas de abrazos no balazos y acusarlos con su mamá. Una de las consecuencias del ambiente de polarización que se empeña en mantener y atizar, es que convierte a los comunicadores en objetivos de tiro al blanco para toda clase de haters, fanáticos, políticos y una amplia variedad de otros hampones.


SUDOR, LÁGRIMAS Y MUCHA SANGRE


De acuerdo con el conteo de la organización Artículo 19, en lo que va de la era del ganso, 30 periodistas han sido víctimas de homicidio. En comparación, 18 sufrieron esa suerte en el mismo lapso del peñanietismo y 24 en el del calderonismo. Hombres y mujeres con nombre y apellido, familia, sueños y objetivos truncados.



Todavía más tristemente, no son todos. Según el propio gobierno en voz del subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, al 27 de enero en realidad iban 52 comunicadores asesinados en esta administración. Si sumamos dos casos conocidos más después de esa fecha, son 24 más que en el conteo de Artículo 19. La impunidad reconocida oficialmente: 90 por ciento. En este país es muy fácil matar o agredir a un periodista sin consecuencias.


La jornada Periodismo en Riesgo del 25 de enero vio concentraciones pacíficas de informadores en por lo menos 28 ciudades, pidiendo justicia. En los días posteriores se han replicado en diversos sitios, incluyendo las dos cámaras del Congreso. La respuesta de las autoridades, indolencia absoluta.



INDOLENCIA OFICIAL Y CONSPIRANOIA


Los usos y costumbres del inquilino austero totalmente Palacio Nacional, no varían. Continúa con sus ataques continuos a toda prensa que le sea crítica. Si una situación lo muestra como peje en el agua, se trata de un mérito propio basado en su gran carisma, liderazgo y rectitud; si le resulta adversa, entonces es una conspiración de los conservadores, neoliberales y machuchones, según los significados y acepciones de su diccionamlo. Señala como imposible que durante varios días haya una tendencia en redes sociales cuestionándolo a menos que sea parte de un ataque con bots contratados y dirigidos desde el lado oscuro de la fuerza.


Pero queda claro que el oficio informativo tiene sus defensores legítimos y reales. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) en México, declaró que “muchos periodistas han compartido con nosotros los sentimientos de impotencia y desesperanza que experimentan al realizar su trabajo. Frente a esto, reiteramos nuestro llamado a que no se denigre el legítimo trabajo de los periodistas y a que exista un discurso público inequívoco a favor de la libertad de expresión”.


¿Más “bots”? Tras el homicidio de Heber López, la embajada de Estados Unidos se unió al clamor por justicia y a los hashtags #CeroImpunidad y #NiUnoMás.



Cuatro días antes, el senador republicano Marco Rubio y el demócrata Tim Kaine enviaron una carta abierta al secretario de Estado, Antony Blinken, pidiéndole interceder ante el gobierno mexicano para que mejore los esfuerzos de protección a los periodistas.


La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) señaló enérgicamente que “es sumamente peligrosa esta práctica abusiva desde el Poder Ejecutivo, que pone en riesgo la seguridad de quienes ejercen un periodismo investigativo y crítico que puede incomodarlo”. Lanzó un exhorto a López Obrador para que suspenda “de inmediato” las agresiones e insultos contra comunicadores.


La organización Artículo 19 reclamó que “los ataques contra la prensa son una enorme irresponsabilidad política, cuando tiene la obligación de llamar a la paz y encontrar soluciones mediante la apertura a la crítica para que las agresiones contra los periodistas cesen”.


Pero como buen peje en el agua, todo eso se le resbala.


AMLO VS. LORET


En la mañanera expone datos que confiesa sin confirmar pero que violan la privacidad de un periodista que le resulta por demás incómodo por exponer el ostensible conflicto de intereses, claro enriquecimiento inusitado y duda documentada y razonable de la corrupción del primogénito presidencial, después de haber evidenciado también a dos hermanos y una prima, entre otros personajes.


Ante la falta de argumentos y pruebas para desmentir la información, recurre a comparar los ingresos supuestos de un particular, pagados por particulares, poniéndolo de paso en varios tipos de riesgo, con los de él como servidor público pagado con recursos públicos.



Los cortesanos adoctrinados del gobernante son prontos y expeditos para salir en su defensa. La empresaria y diputada morenista, Patricia Armendáriz, se subió al ring desde su cuenta de Twitter.



Después, no tuvo otra más que disculparse. El presidente no tiene el menor escrúpulo en cometer delitos cínica e impunemente, cobijado en que la pérdida de su fuero constitucional es igualmente una falacia que una burla porque de cualquier manera hay que acusarlo con un Senado dominado por su partido, que debe autorizar su enjuiciamiento con las dos terceras partes de los votos.


Al hacer públicos los supuestos ingresos de Carlos Loret de Mola, un particular sin ninguna función gubernamental, López Obrador violó bastantes leyes:


- El Artículo 16 de la Constitución, que dispone el derecho de todos los ciudadanos a la protección de sus datos personales.


- El Artículo 60 del Código Fiscal de la Federación, que obliga al personal oficial que intervenga en los diversos trámites relativos a la aplicación de disposiciones tributarias a guardar absoluta reserva en lo concerniente a las declaraciones y datos suministrados por los contribuyentes.


- El Artículo 6 de la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, que responsabiliza al Estado de garantizar la privacidad de los individuos y velar porque terceras personas no incurran en conductas que la afecten arbitrariamente.


- El Artículo 31 de esa misma ley especifica que todo responsable de recabar datos personales debe mantener las medidas de seguridad de carácter administrativo, físico y técnico para protegerlos contra daño, pérdida, alteración, destrucción o acceso no autorizado.


- El Artículo 142 de la Ley de Instituciones de Crédito establece claramente que al servidor público que indebidamente quebrante la reserva de las actuaciones, proporcione copia de las mismas o de documentos relacionados, o que de cualquier otra forma revele información, quedará sujeto a responsabilidades administrativas, civiles o penales.


AMLO VS. ARISTEGUI


La ofensiva contra Loret no es el único frente abierto que tiene López Obrador con la prensa en estos días. Otro conflicto es con Carmen Aristegui por quien había abogado para reabrirle la puerta de la radio al inicio del sexenio, pero ella ha publicado investigaciones como “Sembrando vida y la fábrica de chocolates” en noviembre, donde se documenta la forma como un programa social beneficia directamente a los hijos del mandatario en Tabasco y a un empresario muy ligado a él.


En este caso, AMLO aplica el mismo método: ningún desmentido, mucha diatriba, en que de paso arrasa también con el empresario Claudio X. González y otros personajes como Héctor Aguilar Camín y María Amparo Casar.



CENSURA JUDICIAL


En estos días, no todos los misiles del poder han sido lanzados desde el Palacio Nacional. Uno bastante potente salió disparado desde el edificio vecino, la Suprema Corte de Justicia. El 19 de enero emitió una resolución que obliga a la radio y televisión a diferenciar entre información noticiosa y opinión, línea que en la práctica es punto menos que imposible de trazar.


La Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) reaccionó señalando que ese fallo amenaza la libertad de expresión, abre el camino a la censura y evidencia un claro propósito intervencionista sobre el derecho de los periodistas, comunicadores y medios a ejercer plenamente la libertad de expresión, de información y de opinión, pues ignora que las audiencias están integradas por “seres humanos pensantes y racionales, que cuentan con el discernimiento para interpretar y decodificar los mensajes que reciben”.


“La sentencia desconoce asimismo el principio de autorregulación, delegando en un organismo público estatal la competencia para imponer a medios y periodistas la ‘ética’ a la cual deberán someter su actuación, dándole amplias facultades de contralor sobre los contenidos y la programación de la radio y la televisión”, apuntó la AIR en un pronunciamiento.


DISCURSOS DE ODIO


Si el panorama es negro, las notas de color también están más bien en la escala de grises.


El 12 de enero, el periodista de El Financiero-Bloomberg, Omar Cepeda Castro, abordaba en su noticiero la situación de los derechos humanos en Nicaragua a propósito del quinto periodo presidencial de Daniel Ortega con su aparato de represión y encarcelamiento de opositores. Para el análisis, se enlazó vía telefónica con quien, se suponía, era el maestro Michael Chamberlin, coordinador de proyectos del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. Lo que hizo el impostor fue mentarle la madre y a todo el canal.



Tres días después, CNN en Español fue el escenario de otro escándalo al aire. El conductor Camilo Egaña mediaba un debate sobre la diversidad sexual en las leyes. El diputado panista, Gabriel Quadri, estableció su posición: “No tengo problema con la diversidad, con lo que tengo problema es con que se ponga una ‘ideología trans’ en México”. La discusión entre el panista y el presentador se acaloró. Egaña lo expulsó de su programa: “Cuando usted se informe, cuando usted tenga la voluntad de analizar, no de discutir como un guapo de barrio, porque su actitud, desde que empezó, es la típica de un chulo de barrio, y no le puedo dar espacios en este programa para eso”.



Algo paradójico es que mientras Camilo Egaña corría a Quadri por discriminador, discriminó: “Si usted viene aquí a propagar su discurso de odio, este no es el canal, en CNN en español no lo aceptamos. Váyase a otro canal, a Tepito Televisión, a lo mejor ahí tiene espacio, aquí no, señor Quadri. Y que Dios coja confesados a sus compañeros en el Congreso de México”.


Obviamente no existe Tepito Televisión pero ¿qué le hace suponer que Tepito es un barrio discriminador, señor Egaña? Las etiquetas son la gran herramienta de la segregación. El buen juez por su casa empieza y se lo dice un tepiteño de origen.


La rabia extendida en redes y medios. Estamos en un mundo muy polarizado, violento, malhumorado y cada vez menos empático. Los periodistas estamos en medio de muchos fuegos, pero nuestro oficio puede contribuir en mucho, con información e investigación, a lograr un futuro más armonioso. No se mata la verdad matando periodistas.